lunes, junio 27, 2022
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¿Por qué corregir un manuscrito de forma profesional?

La primera corrección profesional de un manuscrito es el paso inicial para convertir tu historia en un producto comercializable en formato de libro. El arte de contar con palabras siempre necesita de un profesional que acompañe y que cuide los aspectos formales: el corrector o la correctora. Ese miembro de tu equipo cuyo trabajo es pulir el manuscrito antes de maquetarlo.

El oficio de corregir un manuscrito apareció al mismo tiempo que los copistas medievales, que a partir del siglo XII transcribían los libros a mano, uno a uno, en el recogimiento de un monasterio. Trabajaban sin gafas, ni luz artificial, ni procesadores de texto. El diccionario era su memoria. Y cometían muchísimos errores a pesar de la dedicación y la supuesta infalibilidad de su sabiduría.

Para enmendar las erratas de estos señores aparecieron los correctores que, silenciosamente y con criterio, sin alterar el estilo del manuscrito, retocaban lo indispensable para favorecer la legibilidad del libro. Y que no hubiera que repetir todo el proceso. A mano.

Del mismo modo que los copistas medievales se creían infalibles, los escritores y las escritoras del presente suelen pensar que su texto está perfecto y que no es necesario corregir el manuscrito. Que está tan bien redactado que se puede comercializar tal cual. Que es suficiente con que le eche un vistazo el primo que estudió filología hace 20 años.

¿La mala noticia? Que esta creencia es mentira.

¿La buena noticia? Que tiene solución gracias a los profesionales de la corrección. Todo manuscrito tiene que ser corregido para convertirse en un producto comercializable con la calidad que exigen tanto los mecenas que han financiado el proyecto a ciegas como los lectores que lo compran una vez convertido en libro. Importante: texto corregido, no reescrito.

Foto de Karolina Grabowska.

¿Qué papel juega el profesional de corregir un manuscrito?

Un profesional de la corrección de textos aborda la primera revisión de un manuscrito con una filosofía de trabajo concreta: proporcionar claridad, concisión y armonía, haciendo que un texto sea inteligible para el lector.

Y parte de una premisa fundamental: un texto siempre se puede mejorar. Ya sea la ortografía, la gramática, la sintaxis, la ortotipografía, el formato o la precisión de los hechos narrados, por ejemplo.

Quédate con estas 3 ideas básicas sobre corregir un manuscrito:

  1. El profesional de la corrección adapta el texto al manual de estilo de una editorial. Cada sello tiene su propio estilo en lo que respecta al uso de las comillas, de las cursivas, de las negritas, de cómo se cita una fuente, etcétera. No son elecciones aleatorias: se han estudiado, se han contrastado con fuentes solventes y se han fijado como criterios indiscutibles para todos los libros. El manual es ley interna, no discutible.
  2. El profesional de la corrección aplica sus cambios con un sentido. Recuerda que siempre respetamos el estilo del autor o de la autora del manuscrito, es un criterio base. Sin embargo, creemos que todo texto es mejorable por un profesional especializado con objeto de sacar la mejor versión tanto del autor como del manuscrito. Nos gusta explicar los cambios propuestos de forma detallada. Escuchamos y dialogamos con el objetivo de construir juntos el mejor texto posible desde nuestra experiencia profesional.
  3. El profesional de la corrección quiere mejorarte. El objetivo de su trabajo es proporcionar claridad, concisión y armonía para que el lector entienda tu texto. Para hacerte mejor escritor o escritora y que progreses. No seas arrogante, siempre se puede mejorar. Y no te preocupes si recibes una corrección con muchos cambios: es una oportunidad para aprender de un profesional especializado que vigila las palabras reiterativas, las construcciones sintácticas incorrectas, los giros incomprensibles, los datos erróneos, las informaciones inexactas, las incoherencias y un largo etcétera.

Dicho de otro modo: el corrector es tu ángel de la guarda.

Cómo se corrige el manuscrito de forma profesional

La primera corrección de un manuscrito es un trabajo en equipo. Tu coordinadora de proyecto asigna un corrector o correctora a tu texto y fija una fecha de entrega de la corrección. A partir de aquí, trabajas mano a mano para conseguir la mejor versión posible del manuscrito. Recuerda que tanto tu coordinadora como el corrector trabajan en docenas de proyectos a la vez y que tienen sus prioridades diarias más allá de tu proyecto. Y que el objetivo de esta fase es corregir, no reescribir.

Foto de Karolina Grabowska.

El trabajo de corrección se puede resumir en 4 puntos clave:

  1. La primera tarea de un corrector es leer todo el manuscrito. De esta forma adquiere una visión general de la estructura del texto y se hace una idea clara de las necesidades, del tiempo de trabajo que tiene que dedicarte y de cuáles serán los errores más frecuentes.
  2. La segunda tarea consiste en profundizar en cada parte del texto. El profesional de la corrección detectará los posibles errores cometidos en la sintaxis, en la forma o en la semántica, entre otras cosas. Recuerda esa larga lista de asuntos que estudia para mejorar tu manuscrito.
  3. En tercer lugar, el corrector te enviará el texto con las sugerencias y los argumentos utilizando la herramienta de comentarios de Microsoft Word. Aparecen en el margen lateral derecho del documento. Verás todas y cada una de las modificaciones que propone con su correspondiente explicación. Te recomendamos que tomes distancia con el texto, llevas muchos meses trabajando en él.
  4. La cuarta tarea es tu responsabilidad: leer todas las anotaciones y responder a las preguntas que te plantea la persona especializada en corrección editorial. Es el momento de mantener un diálogo electrónico sobre los asuntos más relevantes, siempre con el foco puesto en la claridad, en la concisión y en la armonía para que el lector entienda tu texto. Recuerda, no te dejes atrapar por la trampa del ego y mantén una actitud abierta, escuchando sugerencias y aportaciones destinadas a mejorar. Y recuerda también que no es momento de reescribir. Solo de corregir.

Una vez introducidas y aprobadas todas las correcciones en tu texto, el proyecto puede avanzar hacia la siguiente fase: la maquetación.

Como puedes comprobar, la primera corrección de un manuscrito de forma profesional es la antesala para convertir tu texto en un producto comercializable como libro. Y una gran oportunidad doble: para enriquecer el proyecto y para enriquecerte como persona que escribe.

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